Estoy iniciando en este blog mis reflexiones sobre la discriminación religiosa, porque las hay cuando toda campaña evangelística busca salvar "almas", toda predicación está dirigida al alma. Más todavía, no soy una persona humana, sino un animal: una oveja. Pero estas falsas definiciones de género permanecen como ocultas. Son difíciles de detectar en un país donde las desigualdades de género están naturalizadas y cotidianizadas, donde no se perciben como un problema, y su atención no constituye una necesidad y menos aún una prioridad para la mayoría de la población.
Si el evangelio debe ser predicado a los ´pobres, no a las "almas" en el purgatorio (Apoc. 6: 9, 10), no a las ovejas que sólo comen pasto, y por el vivo ejemplo de Cristo llevarles salud, ¿es obligación de la congregación dar de comer al hambriento, vestir al que padece desnudez, llevar agua potable a las familias que no la tienen, visitar y consolar a los enfermos, visitar y tomar la defensa de los privados de libertad, dar refugio a los que huyen de su país por causas justas?
¿Puede existir algún argumento que excuse esta obra social en pro de los pobres?
No existe ninguna excusa. Es de Cristo la sentencia:
A- "Entonces los justos le responderán diciendo: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te alimentamos, o sediento y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos forastero y te recogimos, o desnudo y te vestimos? ¿O cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y fuimos a verte?”. Respondiendo el Rey, les dirá: “De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis” (San Mateo 25: 37-40).
B- "Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras" Mateo 16:27
El problema cultural.
“El alma no es “algo” que está dentro del cuerpo, sino un componente vital del ser. El alma es inherente a la condición humana. Esto quiere decir que el alma es alma, en la medida que es un alma humana. Por lo tanto cuando muere el cuerpo muere también el alma. Y esto no es una relación causa – efecto, sino un evento simultáneo.
“No pretendo afirmar que la energía que impulsa el aliento vital desaparezca al momento de la muerte, ya que es una ley natural que la energía no se destruye, sino que se transforma. De la misma manera, el cuerpo sin vida no se desvanece instantáneamente al momento de la muerte, sino que inicia un proceso de descomposición. Sólo que nuestros sentidos no nos permiten percibir en qué se convierte la energía del alma por ser ésta inmaterial.
“Así, tomando en cuenta que el alma no es un principio en sí mismo, sino que depende del cuerpo, es imposible hablar de la inmortalidad del alma. El alma es un principio interior que engloba voluntad, deseo y razón, facultades que sólo se dan juntas en el ser humano, y que dependen del pensamiento. El pensamiento no puede existir fuera del cerebro, que a su vez necesita al cuerpo para hacer extensible estos pensamiento hacia la realidad exterior. De forma que esa energía que sobrevive tras la muerte pierde sus facultades de alma humana al separarse del cuerpo. La conciencia de un ser humano, su compendio de emociones y recuerdos, no es capaz de pulular en el aire después de la muerte, a la espera de un destino inmediato o final”.
https://cristinawilhelm.wordpress.com/2009/08/21/el-alma-es-mortal-vs-el-alma-es-inmortal/
¿Dónde se origina este problema cultural?
En la filosofía griega con Platon.
Hoy no existe misterio acerca de lo que es el ser humano, como sí lo había en la época del filósofo griego Platón de lo cual se alimentaban las escuelas y universidades del tiempo de Pablo y su incipiente visión holística del ser: "Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser: espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo" (1Tes. 5: 23).
Veamos la siguiente cita: “A pesar de tener un buen comienzo, la nación de Israel cayó vez tras vez víctima del pensamiento extranjero. (Jueces 2: 11-13; 1Reyes 18: 21; Jeremías 2: 11-13; Ezequiel 8: 14-18). Aunque las culturas cananea y babilonia dejaron su huella, la mayor amenaza con mucho que afrontó el judaísmo llegó durante el período de la helenización, bajo el imperio griego. Al resumir este prolongado período de influencia cultural griega –del siglo IV a.E.C. a los primeros siglos de la Era Común-, el autor judío Max Dimont señaló: “Enriquecidos con el pensamiento platónico, la lógica aristotélica y la ciencia euclidiana, los eruditos judíos se acercaron a la Torá con nuevos instrumentos. (…) Procedieron a agregar la razón griega a la revelación judía”.
“¿Influyó el helenismo en las doctrinas y creencias religiosas judías durante este período? La Enciclopedia Judaica admite sin ambages: “Es probable que la doctrina de la inmortalidad del alma entrara en el judaísmo por influencia griega” (¿Habrá algún día un mundo sin guerras? 1993 Watch Tower Bible and Tract Society of Pennsylvania).
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