LIBERACION

" Forjad espadas de vuestros azadones,lanzas de vuestras hoces y diga el débil: “¡Fuerte soy!” (Joel 3: 10).

Jesús causa de división

(Lc 12.49-53; 14.26-27)

 »No penséis que he venido a traer paz a la tierra; no he venido a traer paz, sino espada, porque he venido a poner en enemistad al hombre contra su padre, a la hija contra su madre y a la nuera contra su suegra. Así que los enemigos del hombre serán los de su casa. El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí;  y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. El que halle su vida,e la perderá; y el que pierda su vida por causa de mí, la hallará." (Mateo 10: 34-39)

La lucha de clases es una realidad intersubjetiva que vemos, comemos y oímos todo el tiempo.
Las clases sociales existen como lo explotan las telenovelas como los Victorinos, lo miden los organismos de planificación estatal como el DANE en su esquema de ingresos de la población económicamente activa y lo vemos transportándonos por la ciudad de sur a norte. Démosle una definición abstracta y simple: Las clases sociales son aquellos grupos humanos que comparten por su situación económica (ingresos, formas de trabajo, relación con los medios de producción) diferenciada de otros grupos, condiciones sociales y culturales similares. Esta relación específica en donde podemos identificar una clase y diferenciarla de otras hace que cualquiera pueda comparar una vendedora de chicles de Bogotá con una hacendado paisa, estableciendo sus diferencias. Sin embargo no sólo existen las identidades  de clases, también las hay de raza, sexo, género, credo, región, política, a veces más o a veces menos importantes que la de clase para las personas que las experimentan y para las críticas que las analizan.
Las clases sociales potenciadas por el desarrollo del sistema capitalista, en términos clásicos la burguesía y el proletariado, también existen y así lo asumen los promotores de industrias culturales como los libros de colección con sus sondeos del público objeto, lo organizan los sistemas bancarios con sus escalas de préstamos y lo comemos cuando almorzamos en restaurantes diferenciados ubicados en el centro  de la ciudad donde hay lugares a los que van los técnicos, secretarias y mensajeros, y otros en donde van los jefes y administradores. Grosso modo podríamos decir que la burguesía es una clase social rica, ligada al comercio y poseedora de los medios de producción y distribución, y el proletariado es una clase social pobre, ligada al trabajo y que desposeída de los medios de producción y distribución se ve obligada a vender su fuerza de trabajo para laborar sobre estos. Esta especificidad hace que podamos decir que la labradora de las haciendas de arroz de la costa es diferente al jefe de recursos humanos de un callcenter en Bucaramanga. Sin embargo no sólo existen estas clases sociales capitalistas, también hay otras clases anteriores al capitalismo, como la campesina o la terrateniente, otros sectores sociales como el de las intelectuales o las estudiantes, y otros niveles económicos como los que diferencian a una trabajadora de la construcción del pacifico que camina hasta su trabajo de un obrero carbonífero eléctrico del sur del país que se va en su carro.
El antagonismo entre las diferentes clases sociales potenciadas o no por el capitalismo también existe y los asume el folklore tradicional con historias como «el príncipe y el mendigo», las policías del mundo con sus cordones sanitarios sobre las áreas pobres y lo oímos cuando escuchamos una conversación ajena en un bus de un empleado quejándose de su sueldo. Podríamos decir en líneas muy básicas que el antagonismo existe como conflicto por el control de la fuerza de trabajo y los medios de producción y distribución, entre clases sociales con intereses clasistas diferenciados. Este antagonismo hace que podamos diferenciar entre lo que quiere hacer con su tiempo y el dinero de su producción un cortador de caña del Valle con un empresario petrolero de los Llanos. Sin embargo el antagonismo no sólo existe entre las clases sociales pues se presenta por ejemplo también entre sexos o razas, ni siempre es la principal motivación de las personas como podría ser el caso de un campesino uribista que apoya la contra reforma agraria o un banquero izquierdista que defiende el alza de salarios, ni siempre se expresa de la misma manera diferenciando la llegada tarde de un conductor de volqueta por pereza o una junta de accionistas textileros a puerta cerrada de cualquier trabajadora.

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